La gestión de una herencia suele coincidir con un momento emocionalmente difícil, y eso hace que los plazos y trámites legales pasen a un segundo plano fácilmente. Sin embargo, actuar con orden desde el principio evita conflictos entre herederos y sobrecostes fiscales que se pueden prevenir.
1. Certificado de defunción y de últimas voluntades
El primer paso es obtener el certificado de defunción y, con él, el certificado de actos de última voluntad, que indica si existe testamento y ante qué notario se otorgó. Sin este documento no se puede continuar con el proceso.
2. Localizar o tramitar el testamento
Si hay testamento, se solicita copia autorizada al notario correspondiente. Si no lo hay, es necesario tramitar una declaración de herederos ante notario, que determina legalmente quiénes son los herederos según el orden establecido por la ley.
3. Inventario de bienes y deudas
Antes de aceptar la herencia conviene elaborar un inventario completo: inmuebles, cuentas bancarias, vehículos, pero también deudas pendientes. Una herencia se puede aceptar pura y simplemente, a beneficio de inventario (limitando la responsabilidad por deudas al valor de los bienes heredados) o repudiarse.
4. Escritura de aceptación y partición
Con el inventario claro, se redacta la escritura de aceptación y partición de herencia, donde se reparten los bienes entre los herederos conforme al testamento o a la ley. Es en esta fase donde suelen surgir los desacuerdos, especialmente si hay bienes indivisibles como una vivienda.
5. Liquidación de impuestos
El Impuesto de Sucesiones y Donaciones debe autoliquidarse en un plazo de 6 meses desde el fallecimiento (prorrogable otros 6 meses si se solicita a tiempo). También hay que liquidar la plusvalía municipal si se heredan inmuebles. Ambos plazos son improrrogables en la práctica si no se solicita la prórroga a tiempo, por lo que conviene no demorar el proceso.
Cómo te ayudamos
Acompañamos a nuestros clientes en todo el proceso: desde la declaración de herederos hasta la liquidación de impuestos, buscando siempre la solución que genere menos fricción entre las partes y el menor coste fiscal posible dentro de la legalidad.